domingo, 13 de marzo de 2011

Con Kylie, con amor...

Maravillosa y adorable. Deslumbrante en cada uno de los vestuarios. Puestas en escena perfectas e impresionantes. Con un equipo de bailarines que "embobaba" y con una voz que solo ella tiene y que no necesita nada más. Un espectáculo de concierto.Kylie Minogue


Anoche Kylie Minogue confirmó ser una diosa del Olimpo. Una total Afrodita para su emergente público. Icono gay. Icono hetero. Derrochó glamour y diversión en un concierto de dos horas y en el que no dejó indiferente a nadie.

Tenía las entradas desde hacia muchos meses y esperaba la noche de ayer con muchas ansias. A las nueve y media justas empezó el show. Impresionante en el interior de una concha, subida después a Pegaso para pasar a ser arrastrada sobre un carruaje romano tirado por unos bailarines con esculturales torsos.



Lo cierto es que las canciones fueron precisamente escogidas y adapatadas al ritmo del mismo Olimpo. Un escenario rodeado de oro, en el que bailaban diosas y dioses vestidos delicadamente para cada canción. Kylie extremó vestuarios, desde el blanco al negro, del plata al oro, y de forma informal con shorts y una peluda para terminar como una burbuja dorada con gorro incluido.

En todo momento se percibió la felicidad que vive actualmente Kylie. Con una enfermedad totalmente superada, siendo éxito en ventas, con super-novio-modelo y apoyada por 15.000 fans en una mágica noche barcelonesa. Símbolo de ello fue el derroche de amor y delicadeza que sugirió todo el concierto.

 
Se atrevió no solo con el castellano, sino también con el catalán: "estic molt feliç de tenir família aquí, especialment al meu cupid boy, mister Andrés". Para acabar tumbada en el suelo, estirada, para llegar a su amor y fundirse en un cariñoso y suave beso. Gesto que emocionó al público y que generó una oleada de aplausos y voces.

Indiscutiblemente, el mejor concierto al que he ido hasta la fecha. Por el despliegue de decorados, vestuarios, equipo, canciones, puestas en escena, por la multitud de gente, y sobre todo por ella, por nuestra Kylie. Demostrando que una madurita también puede ser princesa y diva del pop.

Y arriba por la libertad que se vivió toda la noche. Miles de parejas homosexuales. Público gay al completo y con toda normalidad de proliferarse besos, gestos y demostrar su AMOR. Palabra estrella de la noche.


Solo me queda decir una cosa: we love Kylie!


Kylie Minogue, en el escenario a modo de Olimpo, rodeada de bailarines, anoche en el Sant Jordi.

domingo, 6 de marzo de 2011

La gran semana cinematográfica

Ante la incertidumbre de los Oscar, cada uno de nosotros apostaba por una película ganadora, un director ganador y, por supuesto, el Oscar a los mejores actores protagonistas. En estos casos, suele estar siempre estimado, pero algunas veces los premios sorprenden.

Aunque puede decirse que la gala de este año no ha sorprendido demasiado. El discurso del rey, con Colin Firth y Cisne negro, con Natalie Portman han sido las dos grandes protagonistas.

Personalmente, considero ambos galardones totalmente merecidos.Siempre he admirado a Colin Firth y creo que es un actor maravilloso, inexplotado y cuyo reconocimiento le permitirá trabajar todo lo que se merece y desarollar su carrera sin ninguna barrera. Porque la realidad es que con un Oscar es más fácil llegar a la cima.


La otra gran premiada, la preciosa Natalie Portman. Para mí, una estrella. Y aunque siempre quiere mantenerse en un segundo plano, brilla por sí misma. Sorprendíó, además, puesto que cambió su vestido unas horas antes a causa de las declaraciones antisemitas del gran maestro John Galliano. Portman, que es imagen de la firma Dior, decidió sustituir su vestido por un morado de Rodarte. Estaba espléndida, impulsado también por la felicidad de su embarazo.


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¿Y qué decir de su película? Como bien Natalie en la ceremonia: "Gracias a mi amor, que me ha dado el papel de mi vida". En efecto, Cisne negro la ha catapultado como una de las actrices de más nivel y con más estrella.

Hace unos días, leía en una revista un reportaje dedicado a la "Gran Natalie", así lo titulaban. Ella aseguraba que había tenido que trabajar muchísimo y preparse durante diez meses para llegar a cumplir con su papel y realizar cada una de las escenas. Sentir el dolor de los pies y de sus músculos le hizo comprender el sufrimiento de las grandes bailarinas. Aseguraba que ponerse en la piel de personajes reales es lo que perfila y engrandece el papel. Y es que la calidad de las películas se demuestra en las historias y el trabajo que esconden. Y, por esto, Cisne negro goza de mucha calidad.

Una historia psicológica, unas escenas tremendamente bien realizadas, unos planos muy buenos, unos personajes verdaderos y brillantes y un místico pero maravilloso guión, hacen del film una obra que seguro pasará a la historia de los Oscar.

Pero quiero decir que, en el caso de que no hubiera obtenido el Oscar, la película sería igual de misteriosa y perfecta.

Después de ver Cisne negro, reafirmé todavía más mi opinión sobre Natalie Portman. La admiro desde que la vi en "Developing".

                                          

Entonces era una niña. Ahora, una actriz camaleónica que se adapta a cada uno de sus papeles, y se atreve con todo. Por lo que se ha merecido plenamente el Oscar.

sábado, 26 de febrero de 2011

Un día en Cosmobelleza

Este fin de semana tuve la oportunidad de asistir a Cosmobelleza, una feria dedicada a cuidados de estética, peluquería y belleza. Fui invitada por una amiga mía que forma parte de una academia de maquillaje de Barcelona.

Esta feria , edición tras edición, es celebrada en el recinto de Europa/fira, situado en l'Hospitalet de Llobregat. Y trata de reunir a profesionales del mundo de la belleza, estudiantes, interesados o curiosos que quieren conocer nociones sobre temas relacionados con la estética.

Además del paseo que se puede dar por el recinto, tienes la oportunidad de integrarte como modelo en alguno de los stands, de conocer nuevas técnicas de peinados y maquillaje o de comprar cualquier producto o pieza que necesites.

Es la primera vez que he asistido y he de reconocer que, a pesar de que no tengo muchas ideas sobre estética y demás, me gusta perderme, mirar y descubrir nuevas cosas. Creo que es una buena forma de aprender un poco más. Y hoy creo que así ha sido, he descubierto que existe todo un negocio que mueve todo este tipo de eventos y que congrega a muchísima gente. No solamente es la moda en cuanto a ropa, la que mueve a toda la sociedad y la que influye en los gustos de ella. También la belleza y las nuevas técnicas de estética nos impulsan a cuidarnos y a observarnos, físicamente más, cada uno de nosotros.

Me ha parecido muy curioso que cada vez más los hombres juegan un papel fundamental en este mundo. Antes el público al que se destinaba Cosmobelleza eran mujeres, pero ahora es notable cómo los hombres van ganando peso e influencia.  Y esto lo considero muy positivo. Posiblemente debido a la cantidad de hombres que en la actualidad desempeñan profesiones de estética, junto la número, también, de mujeres.

Medios de comunicación, fotógrafos, periodistas, blogueros o comunicadores también han estado presentes en el evento. No solo para dar información acerca del acto, puesto que es una de las ferias más importantes de este tipo en toda España, sino porque en la actualidad existen muchos portales, redes sociales, blogs, programas de televisión o revistas especializados en moda y en belleza. Este es un sector "in crescendo" en el gran ámbito de la cultura y que mueve a todo aquel a quien le interesa otro tipo de periodismo distinto al político, económico o deportivo.

Y es que, en mi opinión, debe haber ramas para todos los gustos. Como cada año asciende el número de profesionales, el mundo del periodismo tiene el deber de darnos cabida a todos. Y cada uno en su campo. Nunca tendría sentido dedicar tu vida a algo que no te apasiona.

Por último, recordar que hasta el lunes 28 permanecerá abierta la feria Cosmobelleza. Y me gustaría decir que es un buen lugar para perderte durante unas horas, conocer las últimas tendencias y, a la vez, divertirte observando cómo los estudiantes maquilladores y peluqueros muestran sus trabajos, la originalidad, la innovación y el arte que transmiten.

domingo, 20 de febrero de 2011

Descubriendo Milán

¿Quién puede resistirse a recorrer otros países que no conoces, todavía, y admirar todo lo que ellos envuelven? La gastronomía, la gente, su cultura, la lengua...son algunas de las marcas que caracterizan cada país. Hace dos meses estuve en Brujas y me encantó. Pero la semana pasada fue el turno de visitar Milán. Había estado otras veces en Italia pero nunca en Milán.

La verdad es que no es una de las ciudades italianas más bonitas, pero también tiene su encanto. Se trata más de una ciudad de negocios y de compras. Pero tiene cosas que hacer y atracciones que visitar.

Paseamos por todo el centro milanés. Desde la plaza del Duomo, pasando por las calles más centricas y  las galerías Vittorio Emanuele. El día siguiente nos acercamos a ver el Castello Sforzesco.

La verdad es que caminar por las calles, estrechas y un poco medievales, admirar la cantidad de gente que puedes cruzarte por las calles, la forma de conducir alborotada y a lo loco (tal vez esto tenga algo que ver con el carácter de los italianos), el clima y el frio que te rodea (Milán está muy cerca de los Alpes), te llena de magia y de gusto. Así es como mejor conoces una ciudad, intentar captar cada detalle y absorbir el máximo posible.

Tuvimos tiempo de disfrutar de la gastronomía, no únicamente las típicas pizzas y la pasta, ambas buenísimas, sino también otros platos típicos como carne o pescado. El objetivo era convertirnos durante cuatro días en lo más milaneses posibles. La vida nocturna también es muy interesante y divertida. La noche es larga y los más jovenes se reúnen en el centro alrededor de uno de tantos clubs que hay, para después ir a las discotecas.

Las costumbres de allí son muy parecidas a las españolas, pero tengo la sensación de que en Italia disfrutan más de la vida y de las cosas que hacen. Aquí en España creo que vivimos demasiado ajetreados.

Realmente, desde que el avión aterrizó ya me sentí cómoda y dispuesta a disfrutar de los cuatro días. Las llegadas siempre son más felices que las vueltas; la ilusión, la incertidumbre, las ganas... Italia me tiene enamorada, es uno de los países que más me gusta, así que sé que no tardaré en volver.

Hasta entonces me quedaré por Barcelona, descubriéndola pasito a pasito.